Por Oliver Galak | LA NACION
Un cambio en el método de indexación le permitió mejorar un puesto en el ranking general, pero lo cierto es que la Argentina sigue estando muy lejos de las mejores prácticas internacionales a la hora de facilitar el funcionamiento de las empresas.
Exceso de trámites burocráticos, demoras en la concesión de permisos, superposición de normativas, impuestos distorsivos y trabas para el comercio son algunos de los factores que ubicaron al país en el puesto 113°, sobre un total de 183 naciones, en el ranking anual Doing Business, que publicaron ayer el Banco Mundial (BM) y la Corporación Financiera Internacional (CFI).
En el listado del año pasado la Argentina figuraba en el puesto 114°, pero lo cierto es que se encontraba mejor ubicada que ahora en 7 de los 9 subrankings utilizados para elaborar aquel índice: apertura de un negocio (cayó del puesto 142° al 146°), permisos de construcción (del 168° al 169°), registro de propiedades (del 118° al 139°), gestión de créditos (del 65° al 67°), protección de inversores, pago de impuestos (del 143° al 144°)y cierre de un negocio (del 77° al 85°). En el nuevo listado sólo pudo mejorar su ubicación en comercio exterior (de 115° al 102°) y mantuvo su buena ubicación en el sistema para garantizar el cumplimiento de contratos (45°).
Pese a esa mayoría de bajas, la Argentina no cayó en el ranking general porque este año se incorporó una décima categoría, la capacidad de obtener conexiones eléctricas, en la cual está bien ubicada (puesto 58°).
A diferencia de otros años, el BM no hizo comentarios particulares sobre la Argentina, ni siquiera en el capítulo dedicado a América latina. Allí se aclara que 17 de las 32 de economías de la región "implementaron reformas a lo largo del último año para favorecer y mejorar la capacidad de los emprendedores locales de hacer negocios. Chile, Perú, Colombia y México lideran la mejora de las regulaciones empresariales en la región, con las nuevas tecnologías desempeñando un papel clave en la mejora de la transparencia y el acceso a la información en toda la región". También hay elogios a reformas encaradas por Belice, Costa Rica, Nicaragua, Paraguay y Uruguay, pero en ningún momento aparece el nombre de nuestro país.
De hecho, el informe sostiene que la mayoría de las economías del mundo ha adoptado reformas para facilitar la actividad empresarial. De los 183 países relevados entre junio de 2010 y mayo de este año, 125 adoptaron 245 reformas que van en ese sentido. "Las pequeñas y medianas empresas que se benefician de estas mejoras son las principales fuentes de creación de empleo en muchas partes del mundo", dijo Augusto López-Claros, director del Departamento de Análisis en Indicadores Globales del BM.
La Argentina no está en ese grupo. De hecho, la única reforma argentina que recoge el informe está catalogada como negativa. Se trata del Código de Oferta de Transferencia de Inmuebles que empezó a exigir la AFIP y que, según el BM, "dificultó la transferencia de propiedades".
Uno de los problemas que enfrenta un emprendedor en la Argentina es la burocracia para iniciar un negocio. Se requieren 14 trámites que demoran en promedio 26 días y cuyo costo equivale al 11,9% del ingreso per cápita promedio. En Australia, por ejemplo, en dos días y con dos trámites esa empresa ya comienza a operar luego de haber invertido sólo el 0,7% del ingreso per cápita. Y eso que hay 14 países mejor ubicados que Australia.
Otro ejemplo: mientras en Perú registrar una propiedad requiere 4 trámites, que tardan 7 días y cuestan 3,3% del valor de la propiedad, en la Argentina hay que pasar por 7 instancias burocráticas que demoran 53 días y consumen el 7% del valor de la propiedad. Peor aún es el año entero que demora tramitar aquí un permiso de construcción, en comparación con los 46 días colombianos.
"Hay muchos trámites que llevan mucho tiempo, y cuando se empieza a sumar toda esta burocracia obviamente dificulta, entorpece o dilata una operación", indicó Andrés Edelstein, socio de PricewaterhouseCoopers (PwC) en la Argentina, uno de los especialistas consultados para el informe. De todos modos, aclaró que este ranking se limita a las facilidades formales y que no está vinculado ni al clima de negocios que se vive en cada país ni al tamaño de su economía o la calidad de sus recursos.
Respecto del pago de impuestos, el tributarista de PwC consideró que en cantidad de pagos por año y en horas que estos trámites exigen hay un buen desempeño, pero la mala ubicación en el ranking obedece a que las tasas que se cobran por ingresos brutos o por impuesto al cheque -inexistentes o mínimas en otros países- aumentan la carga fiscal medida como porcentaje de las utilidades. "Los gobiernos podrían tomar este informe para ver qué cosas hacen otros gobiernos que simplifican los negocios, como por ejemplo el uso de Internet para hacer trámites, como ha empezado a hacer la AFIP", afirmó Edelstein.
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