viernes, 23 de septiembre de 2011

La incertidumbre se mide en dólares

Por Jorge Oviedo | LA NACION
Los datos de expectativas económicas de los argentinos arrojan resultados paradójicos. Nunca se registraron opiniones tan optimistas. La gente cree que la economía está bien y que seguirá así o mejor, por lo menos en los próximos seis meses. Pese a ello, más de seis de cada diez familias admiten que apenas llegan a fin de mes. No es muy distinto de lo que ocurría en épocas de mucho menos optimismo. Lo que parece cambiar mucho el humor general es la variación de las familias que pueden ahorrar o que deben consumir sus reservas para poder vivir . Han aumentado significativamente quienes dicen poder guardar dinero a fines de mes.

Lo que no deja de asombrar es que, en medio del optimismo, se decida ahorrar en dólares, lo que genera la presión cambiaria que el Banco Central, con costos, ha conseguido capear.

La Argentina, en muchos casos, "se ha puesto cara en dólares", lo que, tradicionalmente, impulsa las compras minoristas.

Otros indicadores de que el Gobierno enfrenta problemas cambiarios y que podría haber una devaluación es la cruzada contra las importaciones, que el Gobierno encara con maniobras rudimentarias, de dudosa legalidad y que crean mecanismos que suelen ser permeables a la corrupción.

Brasil acaba de lanzar, en cambio, una medida de protección de su mercado automotor, que esconde con un mecanismo ingenioso, un sobrearancel al máximo del 35% permitido por la OMC. Las claves para esquivar la sanción es que no es para todos, excluye al Mercosur y a México. Y tiene, además, una lista de once excepciones técnicas. Alcanza con calificar en seis para esquivar la sobretasa. La Argentina anticipó que respaldará el esquema en la OMC si se presenta un caso. La pregunta es por qué entonces el Gobierno prefiere, con similares objetivos, las órdenes verbales, sistemas no reglados y acuerdos cuyas exigencias varían según el interlocutor de turno.

El esfuerzo brasileño por mejorar la rentabilidad de sus productores sin devaluar mucho es también tranquilizador para los industriales argentinos, que venden mucho al socio del Mercosur y tiemblan cada vez que el real se desliza hacia abajo.

La Argentina necesitará en 2012 una gran entrada de divisas para revertir el déficit en el que entró si quiere sostener el nivel de gasto. Un aumento de la producción y precio de la soja sería una bendición. Monsanto tiene lista una soja que aumenta un 15% el rendimiento, pero por las demoras en acuerdos y aprobaciones no debutará en la próxima campaña aquí, sino en Brasil y Paraguay.

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