sábado, 6 de diciembre de 2008

"No hay soluciones rápidas o fáciles para esta crisis, que se ha estado gestando por muchos años, y probablemente empeore antes de mejorar"

WASHINGTON.- Con cada mala noticia económica, los norteamericanos buscan más atrás en sus archivos para encontrar un paralelo aceptable y del cual extraer ideas y recetas. Ayer debieron retrotraer sus relojes 34 años para hallar algo parecido, es decir, tan malo y preocupante. Y muchos de ellos no recuerdan o no habían nacido para recordarlo.

La última y dramática novedad es que Estados Unidos perdió 533.000 puestos de trabajo durante noviembre, según los cálculos del Departamento de Trabajo. Es la cifra más alta de los últimos 34 años -cuando la crisis del petróleo de 1974, derivada de la guerra de Yom Kippur, de 1973, impactó en la economía norteamericana y obligó a recortar 602.000 puestos- y muy por encima del ritmo de despidos que se observó en los meses previos. Más aún, todos esos despidos llevaron la tasa de desocupación al 6,7%, la más elevada desde 1993, cuando el país padecía aún las secuelas de su recesión de principios de los 90.

Aquella vez, la contracción había comenzado con el entonces presidente George H. W. Bush, y su contrincante demócrata Bill Clinton aprovechó la oportunidad para arrebatarle la Casa Blanca en noviembre de 1992. Dieciséis años después, otro Bush, su hijo George W., también se marcha de esta capital con la economía en retroceso y con once meses consecutivos de pérdidas de puestos de trabajo.

Bush, sin embargo, intentó ayer confortar a los norteamericanos. Reconoció que el país "está en recesión", pero agregó que ve algunas señales alentadoras, con lo que contradijo a su propio zar de la economía, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, que estimó que "habrá muchos meses de desafío por delante" antes de salir a flote.

"Terrible", "en caída libre", "desastre", fueron algunos de los calificativos escuchados ayer tras la divulgación de las cifras del Departamento de Trabajo, que reflejan la magnitud del desafío por delante. Datos al respecto no faltan: casi el 10% de las hipotecas vigentes muestra retrasos en el pago de las cuotas (6,99%) o se encuentra ya en proceso de ejecución (otro 2,97%), lo que deprime el mercado inmobiliario e impacta en los balances bancarios, además del enorme drama social que deja en evidencia.

Cuotas en aumento
Estos problemas hipotecarios, a su vez, responden, entre otros factores, al aumento exponencial del valor de las cuotas que afrontan muchas familias, pero también a que muchos de esos deudores perdieron sus salarios con los despidos, lo que a su vez agudiza la situación, en un peligroso círculo vicioso que el presidente electo Barack Obama calificó de "crisis de proporciones históricas".

Su equipo promete contrarrestar esta dura realidad con un programa de ayuda para los deudores, pero también con planes para proteger o crear 2,5 millones de puestos de trabajo en sus primeros dos años en la Casa Blanca. Esa meta es posible, estimó el economista de la Universidad de Massachusetts, Robert Pollin. "Básicamente, una inversión pública de 100.000 millones de dólares en caminos, puentes y diques generaría unos dos millones de puestos de trabajo. Eso compensaría los dos millones de empleos que nos encaminamos a perder para principios del año próximo", explicó.

Pero aunque posible, será complicado. Las previsiones económicas arrojan que los despidos continuarán en 2009 por el colapso del crédito, que se combinará con los recortes en el gasto de los consumidores cada semana y la crisis que afecta a la industria automotriz, entre otros sectores.

Obama también dejó en claro que es consciente de eso. "No hay soluciones rápidas o fáciles para esta crisis, que se ha estado gestando por muchos años, y probablemente empeore antes de mejorar", alertó.

De hecho, los últimos datos del sector laboral muestran que la mayor destrucción de empleos ocurrió en el sector de los servicios, con 370.000 despidos, pero se extendió también "entre todos los sectores industriales", según el Departamento de Trabajo, y resultó más elevada que la pronosticada por los analistas privados, que esperaban que noviembre concluyera con unos 330.000 empleos menos. En septiembre se habían perdido 403.000 puestos y otros 320.000 se fueron en octubre, con lo que más de 1,2 millón de trabajadores recibieron telegramas de despido sólo durante los últimos tres meses. En lo que va del año, la pérdida total trepa a 1,91 millones.
La crisis financiera global / Causa alarma un informe del gobiernoSe dispara el desempleo en los EE.UU.

En noviembre pasado, la economía norteamericana perdió 533.000 puestos de trabajo, la cifra más alta en los últimos 34 años

lanacion.com | Exterior | S?do 6 de diciembre de 2008

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