sábado, 6 de diciembre de 2008

La situación del campo es preocupante.

El magro aporte del Gobierno para atemperar la crisis del campo consiste en rebajar un 5 por ciento las retenciones a las exportaciones de trigo, que pasará a tributar el 23 por ciento, y las de maíz, que serán del 20 por ciento, mientras que las de soja continuarán en el 35. Se anunció también el propósito de bajar un punto adicional de retención ligado a un futuro aumento de la producción de trigo y maíz y un programa de estímulo para el engorde de 600.000 terneros de tambo, que hoy se regalan o sacrifican. Nada se ha expresado respecto de las restricciones a las exportaciones de trigo y maíz ni de la crítica situación de lácteos, carnes vacunas y otras producciones.

Los anuncios fueron hechos en medio de un clima de fiesta más aparente que real, durante un encuentro en la residencia de Olivos protagonizado por funcionarios públicos y dirigentes de la industria y las finanzas, con la total ausencia del campo, otra vez excluido de las invitaciones a los actos oficiales.

La situación del campo es preocupante. La siembra de trigo registró una merma de 500.000 hectáreas mientras que su producción, afectada por la falta de estímulo y por la sequía y heladas tardías, sólo alcanzaría los 10 millones de toneladas, 6 millones menos que el ya menguado ciclo anterior. Estos 10 millones sólo alcanzarán para abastecer el consumo local de 6 a 7 millones y parte de las necesidades de Brasil, que viene comprando entre 6 y 7 millones anuales bajo la preferencia tarifaria del Mercosur, que representa una ventaja del 11 por ciento en favor de nuestros envíos.

Como ya ocurrió en el año que termina, el socio mayor del Mercosur debió abrir importaciones de otros orígenes y se apresta a aumentar su producción de trigo, comprometiendo una de las mayores franquicias comerciales de la integración .

La siembra de maíz aún no finalizada se reducirá en otras 500.000 hectáreas con adicionales mermas productivas por la sequía y las heladas. Queda la esperanza de lograr un aumento de la siembra de soja del orden del millón de hectáreas que compensaría las reducciones en trigo y maíz, pero sólo en la medida en que se puedan neutralizar los retrasos en sus siembras con las recientes lluvias y se cuente con la decisión de los productores de aportar al cultivo un alto componente tecnológico. Esto parece más que dudoso con una retención del 35 por ciento y con importantes aumentos de los costos de producción, que por su naturaleza tienen más resistencia a la baja que las materias primas. Un tipo de cambio más favorable es lo único que podrá aportar beneficios.

El sombrío panorama descripto pronostica una menor producción del ciclo granario en gestación. Los 96 millones de toneladas recogidas en el ciclo anterior se reducirían a 85 en una versión optimista. Queda un stock en los silos que los productores aún no vendieron y que podrá aportar unos 10 millones en el próximo año exportador, pero a casi la mitad del precio vigente durante buena parte del año que termina, cuyos efectos sentirán tanto el agro como el tesoro nacional. La intención del Gobierno de premiar con una reducción del uno por ciento de retención al trigo y al maíz cuando superen cierto límite global de producción resulta ilusorio. Podría aportar efectos positivos en mercados concentrados en pocas manos, pero no en el caso que nos ocupa, protagonizado por decenas de miles de productores. El programa de cría y engorde de terneros de tambo, aún no conocido, no parece realista en el contexto de una ganadería en retirada.
Editorial IIEl Gobierno, de espaldas al agro

Las medidas anunciadas por la Presidenta son insuficientes en medio de la situación crítica que vive el campo

lanacion.com | Opinión | S?do 6 de diciembre de 2008

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