miércoles, 3 de diciembre de 2008

El gobierno norteamericano está preocupado con el nuevo proyecto de ley.

El proyecto de ley promete que se blanqueará dinero sin investigar al lavador ni el origen del dinero. Antes Estados Unidos se preocupaba por la Triple Frontera. Ahora toda la Argentina podría ser la Triple Frontera. Triste involución de un país que en lugar de desarrollarse se ensucia. Como si fuera poco, la presidenta Cristina Kirchner emprende un periplo por Rusia, que mantiene fluidos lazos con Venezuela y una actitud desafiante hacia Estados Unidos.

El hecho de que el proyecto anticrisis prevea una moratoria no sorprende a nadie: perdonar el pago de impuestos por enésima vez en la historia es una forma de premiar a los evasores, bastardear a los responsables cumplidores y, también, inyectar liquidez en el mercado. Pero incluso los fiscales y jueces más cercanos al Gobierno insisten en que el nuevo proyecto debe ser modificado.

Legisladores de la oposición afirman que una invitación tan amplia a lavar dinero sólo puede tener dos explicaciones: o bien nadie aceptará traer los capitales, por miedo a ser luego investigado, o hay gente, con nombre y apellido, que tiene suficiente poder para no sufrir riesgo alguno.

Los expertos consideran que muy probablemente este proyecto empeore la relación que la Argentina mantiene con el GAFI, que el próximo año hará la tercera evaluación del país. No le fue fácil aprobar las anteriores. Dicho sea de paso, Brasil fue elegido por consenso entre 32 países para presidir el GAFI, con sede en París. La Argentina, un mal alumno de esa clase, se contentará con presidir la rama regional, GAFI-Sud, que hoy se reúne en Buenos Aires.

Pero la Argentina va por más y no se priva de ningún lujo. Un documento elaborado este año en Ginebra por la Conferencia de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (Unctad), al que accedió LA NACION, revela datos nada favorables: de las 300 demandas internacionales por disputas sobre inversiones que tramitan ante el Ciadi, la ONU y la Corte Internacional de Comercio contra 77 países la Argentina acumula 46.

Así, la Argentina tiene el triste privilegio de ser el país más demandado del planeta. Además, fue condenado en seis casos a pagar 750 millones de dólares más intereses. El segundo país contra el que hay más reclamos -y con una economía tres veces mayor, que diluye el impacto- es México, con apenas 18. Es curioso, Venezuela apenas tiene siete reclamos.

Para peor, es probable que no se cumpla una condena: en una semana vence el plazo para pagar 106 millones de dólares en el caso Enron y la Argentina podría no honrarlo. Ahora, la lista se engrosará: Marsans demandará ante el Ciadi por la expropiación de Aerolíneas e ING, uno de los accionistas de Orígenes, podría reclamar el daño que le produjo la ley que estatizó los fondos de pensión.
Temas de la JusticiaUn nuevo salto atrás de la Argentina

Por Adrián Ventura

lanacion.com | Política | Mi?oles 3 de diciembre de 2008

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