martes, 23 de diciembre de 2008

Creando valor agregado al pollo.

En Tres Arroyos resumen de modo sencillo la receta de su éxito: no desabastecer el mercado interno, pero cuidar celosamente las conquistas exteriores.

"Es fundamental no perder la continuidad y presencia en los mercados internacionales ni por culpa de los empresarios ni por cuestiones del Estado, aun en momentos en los que sea más rentable el mercado local, al que tampoco hay que desabastecer."

Joaquín de Grazia, actual director de la empresa que tiene 3500 empleados directos y que exporta a 60 países en los cinco continentes, dijo que la Argentina vende hoy apenas el 3% del pollo que consume el mundo, que llegar al 7% no es una ilusión y que eso implicaría la creación de 20.000 nuevos puestos de trabajo.

"Este año exportaremos unas 250.000 toneladas de pollo; Brasil alrededor de tres millones y medio de toneladas, y los Estados Unidos, dos millones. No hay muchos países que puedan producir saldos exportables de pollo. Es un producto que requiere mucho de la naturaleza, aporte de capital y mano de obra. Tenemos todo para crecer. Somos una de las pocas naciones que puede utilizar una dieta balanceada, compuesta en un 90% por maíz y soja", agregó.

Tres Arroyos ganó, en la edición 2008 del Premio a la Excelencia Exportadora LA NACION-TCA, la categoría "Exportación Agroalimentaria más innovadora" (de lo que se informa por separado).

Pese a las dimensiones actuales, sigue siendo una empresa familiar, "pero con un manejo absolutamente profesionalizado". Gaspar de Grazia, padre de Joaquín, vino a la Argentina desde su Italia natal en 1935. Al llegar a Buenos Aires, empezó a trabajar junto con su hermano, que vendía pollos vivos por la calle. "Ese fue el arranque de la familia en el rubro, aunque la empresa empezó formalmente en 1965, en el mismo sitio que ocupan hoy nuestras oficinas", recordó risueño Joaquín de Grazia.

El paso de los años no fue en vano. Hoy Tres Arroyos vende desde pollo fresco, entero y trozado, hasta productos con alto valor agregado, como las pechugas empanadas, saborizadas, que hacen a pedido de un cliente en Suiza, o las pata-muslo de boutique que van a Japón. El nombre "real" del producto -BL100- no dice demasiado, pero resulta exquisito conocer la descripción: una pata-muslo deshuesada, con piel (que no debe estar despegada), que debe pesar entre 95 y 105 gramos, medir seis centímetros de ancho y diez de largo, y que los japoneses utilizan para comer en sándwich. Para elaborar ese producto fue necesario adquirir un equipo danés de rayo láser que toma el peso y las medidas precisas.
LiderazgoEl sueño de la granja, ganar valor agregado

A pesar del final, para Granja Tres Arroyos, 2008 fue un año excepcional: pudieron llegar a mercados más sofisticados y con productos de alto grado de elaboración

lanacion.com | Comercio exterior | Martes 23 de diciembre de 2008

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