Lo urgente es aquí y ahora. Lo importante, bueno, se deja para más adelante.
Todo líder, desde el director técnico de un equipo de fútbol compuesto por chicos de 8 años frente a un Intercolegial, hasta el manager del Barcelona, toma decisiones cotidianas con el tamiz de las prioridades. Y, otra vez, lo urgente y lo importante.
¿Será una cuestión cultural la habilidad para realizar ejercicios de prospección, de diseñar rumbos de acción, de apegarse a ellos, aun cuando lo urgente golpetee el curso de lo importante?
¿De qué depende diseñar una estrategia exportadora, por ejemplo, que atraviese impermeable a los distintos gobiernos?
¿A quién le compete decir sobre la Argentina que, al margen de sus contados y probados recursos naturales y su eficiencia agroalimantaria, debe regar desde casi la infancia la pasión por la investigación en ciencias, en el conocimiento aplicado, para que genere luego industrias cuyo éxito dependerá de la genialidad de su producción, que sale a venderse, y no que espera a que vengan a comprarla?
¿Dónde está la admonición incómoda que obliga a "salir de la zona de confort", para pensar en lo que vendrá?
Alguien, algunos o algo, debe o deben advertir que pasada esta ola vendrán otras.
Pasará la crisis. Seguro. Pasarán los precios altos, tal vez sí, tal vez no.
Puerto franco¿Quién piensa la Argentina de la era post commodities?
Emiliano Galli
lanacion.com | Comercio exterior | Martes 25 de noviembre de 2008
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