lunes, 26 de enero de 2009

El pago corre a cuenta del Gobierno. El alimento alcanzará para 40 o 60 días, mientras rezan por la lluvia.

VILLA IRIS.- Camiones que deben haber estado expuestos como novedad en las ferias rurales de los años 70 esperan por su carga. Una docena de productores aguardan con paciencia su turno. Están agradecidos. El grano que reciben hace aquí la diferencia para sobrevivir. "La sequía nos mata", dice el coro. Recuerdan sus días de lucha en la ruta. La memoria los lleva a esas jornadas contra la 125 y el Gobierno, a esas vivencias que se sienten tan lejanas pese a ser de ayer nomás. Hoy el viento levanta sus tierras y se lleva los sueños. La realidad impone su fuerza y si el grano llegó de parte del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, no importa. Se toma y se agradece.

Una particular polémica nació en este pueblo bonaerense de 1800 habitantes y ubicado 700 kilómetros al sudoeste de la Casa Rosada. El productor Juan Manuel Garciarena llevó a una asamblea antes de Navidad la propuesta que las entidades del campo acusarían luego de herejía: pedir ayuda directa a Moreno, al funcionario más emblemático de la pelea entre el Gobierno y el agro.

"Es una situación terminal", explicó Garciarena, que partió a la Capital Federal con el apoyo local y regresó con casi seis toneladas de maíz para alimentar al ganado desfalleciente. Las vacas muertas son parte del paisaje en cada campo. Docenas de animales perdidos en cada potrero. Visión cruda, por más que se sepa que el destino final de la hacienda es el matadero.

Recibió Garciarena críticas fuera de su pago chico, pero en estas calles es el héroe local. Los productores lo defienden. Una asamblea de 500 personas le renovó el apoyo el miércoles último. El mensaje fue claro: que siga sus conversaciones con Moreno. Y si puede llegar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mejor. Esa posibilidad estaría cerca.

Las vacas muestran sus costillas y mugen de hambre en el ingreso en el establecimiento Los Arboles. Su dueña es una veterinaria platense, Graciela Lofeudo, que administra directamente su ganado en 900 hectáreas. La dimensión del campo podría llevar a la equivocación. Exhibe a LA NACION la pesadilla económica que provoca esta sequía de cuatro años. En su "cementerio" están los cuerpos de 90 vacas, 16 terneros y 3 toros. Tuvo que empezar a vender mal su hacienda, a unos 250 pesos cada animal. Antes los comercializaba entre 800 y 1200 pesos. El reparto
Villa Iris, rodeada por la sequía y la polémica

En el pueblo están agradecidos por los granos que mandó Moreno para las vacas; las respuestas que tienen ante la crítica

lanacion.com | Política | Lunes 26 de enero de 2009

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