Una particular polémica nació en este pueblo bonaerense de 1800 habitantes y ubicado 700 kilómetros al sudoeste de la Casa Rosada. El productor Juan Manuel Garciarena llevó a una asamblea antes de Navidad la propuesta que las entidades del campo acusarían luego de herejía: pedir ayuda directa a Moreno, al funcionario más emblemático de la pelea entre el Gobierno y el agro.
"Es una situación terminal", explicó Garciarena, que partió a la Capital Federal con el apoyo local y regresó con casi seis toneladas de maíz para alimentar al ganado desfalleciente. Las vacas muertas son parte del paisaje en cada campo. Docenas de animales perdidos en cada potrero. Visión cruda, por más que se sepa que el destino final de la hacienda es el matadero.
Recibió Garciarena críticas fuera de su pago chico, pero en estas calles es el héroe local. Los productores lo defienden. Una asamblea de 500 personas le renovó el apoyo el miércoles último. El mensaje fue claro: que siga sus conversaciones con Moreno. Y si puede llegar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mejor. Esa posibilidad estaría cerca.
Las vacas muestran sus costillas y mugen de hambre en el ingreso en el establecimiento Los Arboles. Su dueña es una veterinaria platense, Graciela Lofeudo, que administra directamente su ganado en 900 hectáreas. La dimensión del campo podría llevar a la equivocación. Exhibe a LA NACION la pesadilla económica que provoca esta sequía de cuatro años. En su "cementerio" están los cuerpos de 90 vacas, 16 terneros y 3 toros. Tuvo que empezar a vender mal su hacienda, a unos 250 pesos cada animal. Antes los comercializaba entre 800 y 1200 pesos. El reparto
Villa Iris, rodeada por la sequía y la polémica
En el pueblo están agradecidos por los granos que mandó Moreno para las vacas; las respuestas que tienen ante la crítica
lanacion.com | Política | Lunes 26 de enero de 2009

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