viernes, 3 de octubre de 2008

Los analistas locales dicen a sus clientes que tanto Europa como los Estados Unidos van a la recesión.

La situación económica argentina estuvo empeorando en los últimos meses por causas mayormente propias y debidas, básicamente, a los monumentales desequilibrios que el actual gobierno no para de hacer crecer. Su expresión más notable es la inflación, que sólo se está moderando luego de hacer lo que el Gobierno decía querer evitar: enfriar la actividad. Ahora, para empeorar las cosas y tal vez para ofrecer una excusa a la actual administración, llegó a niveles monumentales una crisis financiera en los Estados Unidos, que no para de agravarse desde que explotó, hace alrededor de un año.

La actual administración parece no haberse percatado de que el viento de cola desapareció y será viento de frente, y de que conviene cambiar de actitudes. La aparición de Sergio Massa en Diputados para defender con tono electoralista un presupuesto que fue enviado subestimado y hoy estaría sobrestimado es una muestra. La defensa del modo de falsificar las estadísticas, provocando a los legisladores de la oposición al descalificarlos e invitarlos a conocer cómo se hacen las increíbles cifras kirchneristas es una mala señal.

El escenario empeora en momentos en que las empresas hacen sus previsiones para el año próximo. La situación de cautela es general. Brasil seguramente demandará menos. El mercado automotor ya mostraba signos de debilidad de la demanda local. En Europa los niveles de actividad se desplomaron en agosto y nadie sabe qué pasará mientras reina la incertidumbre. "Mire, quizás en la Argentina se alarman menos si ven variaciones así, pero aquí en agosto la gente se asustó y se quedó en casa, algunos segmentos de venta cayeron más del 40%. Eso pasa aquí sólo con una guerra", dice un empresario alemán. Es el mismo que dice que quiere creer que ha sido una restricción circunstancial. "Si la actividad se estanca en este nivel, será tan malo que no quiero ni imaginármelo", dice el funcionario de una de las industrias más grandes de su país.

En los Estados Unidos las ventas de Ford sufrieron caídas como las que espantan al empresario alemán y eso impacta en las acciones en Japón, ya que las mayores ventas de automóviles en el mundo corresponden a Toyota. La crisis financiera ni siquiera ha terminado de estallar y su impacto en el sector real ya comienza a sentirse. Nadie sabe hasta dónde puede llegar. Los analistas locales dicen a sus clientes que tanto Europa como los Estados Unidos van a la recesión.
En el campo empresarioEl final del mundo feliz

Por Jorge Oviedo

lanacion.com | Economía | Viernes 3 de octubre de 2008

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