viernes, 3 de octubre de 2008

El derrumbe que comenzó hace poco más de dos semanas en Wall Street ya empieza a tener graves consecuencias en la economía real

En un primer momento se trató de una crisis que parecía afectar sólo a las bolsas y a las grandes instituciones bancarias, pero que resultaba lejana y difícil de comprender para los ciudadanos comunes. Sin embargo, el derrumbe que comenzó hace poco más de dos semanas en Wall Street ya empieza a tener graves consecuencias en la economía real y se convirtió en una amenaza para industrias y puestos de trabajo de todo el mundo.

Mientras el Congreso norteamericano se prepara para votar el plan de rescate de 700.000 millones de dólares, una serie de datos de Estados Unidos divulgados ayer acrecentaron el temor a una recesión en Europa, y el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dijo que la economía estaba debilitándose, lo que abrió las puertas al primer recorte de tasas de interés en cinco años.

Grandes empresarios, desde hoteleros hasta automotrices, advirtieron que la crisis que comenzó en la bolsa neoyorquina estaba a punto de ingresar en una fase muy peligrosa. "Hay miles, quizá cientos de miles de empleos que están en juego sólo en nuestra compañía, y nosotros somos [un caso] típico", dijo el jefe financiero de la cadena hotelera Marriott International Inc., Arne Sorenson.

En la tradicional feria automotriz realizada en París, el Salón del Automóvil, los directivos de las principales compañías coincidieron en que la crisis en Estados Unidos y la desaceleración de la coyuntura frenó las expectativas del sector. "El año 2009 será para nosotros un año muy duro", dijo el presidente de Volkswagen, Martin Winterkorn.

El empresario se hizo eco, así, de la reciente pérdida de impulso del mercado alemán: en septiembre se vendió un 1,5% menos de autos nuevos que en el mismo mes del año pasado. De acuerdo con las estimaciones de la Industria Automotriz Alemana, la crisis financiera ha provocado inseguridad en los potenciales compradores.

En el mercado automotor estadounidense, el más grande del mundo, la fuerte caída tomó dimensiones dramáticas. En septiembre, las ventas del sector se desplomaron un 27% y se situaron por primera vez en 15 años por debajo del millón de unidades.

En ese contexto, la principal preocupación en Estados Unidos es ahora que el plan de rescate de 700.000 millones de dólares no sea capaz de estimular el crecimiento económico. Los últimos reportes sobre el estado de la economía norteamericana reflejaron una inquietante debilidad.

Un aumento inesperado de las solicitudes de subsidios por desempleo y una caída en los pedidos de bienes industriales pusieron de manifiesto los problemas que enfrenta la economía de Estados Unidos incluso si el Congreso aprueba el rescate.

El gobierno dijo que el número de personas que buscan apoyo por desempleo se incrementó la semana pasada y el total, que alcanza las 497.000 peticiones de subsidios, representa el nivel más alto de los últimos siete años.

El Departamento de Comercio norteamericano informó que los pedidos a las fábricas descendieron un 4% en agosto con respecto al mes anterior y anteayer se conoció que la actividad manufacturera en septiembre estaba en el nivel más bajo desde 2001.
El derrumbe financiero ya afecta a industrias y empleos

Temen que el plan de rescate no logre revertir el impacto en la economía real

lanacion.com | Exterior | Viernes 3 de octubre de 2008

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