La misma población catarinense es una mixtura de pueblos: portugueses, alemanes, italianos, descendientes de africanos, indígenas, polacos, austríacos, ucranios. Y sus ciudades preservan la historia y las costumbres de esas diferentes etnias, con un legado visible en la arquitectura, la variedad de los sabores culinarios, el folklore y las fiestas populares.
Aquí algunas pistas para descubrir este estado del sur brasileño.
Camboriú
Playas tranquilas o agitadas, buenos restaurantes y discotecas hacen de Camboriú uno de los balnearios preferidos por muchos argentinos. Durante la temporada recibe cerca de un millón de turistas.
Para tener un buen vistazo del paisaje, nada como detenerse en Unipraias, centro de compras con senderos y un parque de aventuras, que además dispone de un teleférico, entre las playas Central y Laranjeiras. Desde allí, la vista de la ciudad es única.
El nombre del parque se debe a que comunica, justamente a través de este teleférico de 47 vagones, el rincón sur de la playa Central y la de Laranjeiras, con una parada intermedia en la cumbre del Morro da Aguada.
El punto de partida es la estación Barra Sul, un centro de compras y entretenimiento con 8000 m2, patio de comidas, bares, espacios para eventos y tiendas comerciales. La segunda estación, en el Morro da Aguada, en pleno bosque atlántico, está a 240 metros de altura. Es un parque ambiental de 60.000 m2 que dispone de senderos ecológicos señalados, miradores y puestos de comida y souvenirs. Hay, además, dos circuitos de canopy dispuestos entre la mata atlántica que alcanzan alturas de hasta 15 metros. Los practicantes escalan redes, caminan sobre cables de acero, se equilibran en estribos, pasan por tambores de madera y se deslizan por tirolesas, en un total de 140 m de recorrido en cada uno de los circuitos.
El premio para tanto desgaste físico es llegar, luego, a la playa de Laranjeiras, destino final, con aguas azules, transparentes y tranquilas. Ideal para nadar o (si quedan energías) practicar deportes náuticos, tiene bares, restaurantes y muelle para pequeñas embarcaciones.
Otras atracciones son la vía gastronómica Beira-Rio, la avenida que está a orillas del mar en la playa Central, y el Cristo Rey. La ruta Interpraias, que comunica el municipio con Itapema, proporciona un fácil acceso a bellos balnearios y ofrece un escenario deslumbrante. Aquí está la famosa Praia do Pinho, primera playa oficial de naturismo en el país.
Imperdible: visitar el Beto Carrero World. Entre sus juegos se destaca la Big Tower, de 100 metros de caída libre. Además, ofrece espectáculos circenses y un zoológico con cientos de especies.
Praia do Rosa
Praia do Rosa es una de las preferidas por los surfistas. Está a 70 km de Florianópolis y 15 al sur de Garopaba. Algunos dicen que su nombre surgió por el colorido característico del atardecer. Pero, en realidad, se debe a la figura de Dorvino Manoel Da Rosa, pescador nativo de la región que cobijó a los surfistas que descubrieron esa playa en los años 70. En esa época, el único acceso era a pie.
En la parte sur hay bares a orillas de la playa, para tomar una cervejinha y comer camarones; la zona central tiene un lago ideal para los chicos, y la del norte reúne a los surfistas y los amantes de la naturaleza y la tranquilidad.
Cuenta con amplia infraestructura hotelera y gastronómica para todos los bolsillos. Discos, bares y algunos negocios sólo abren en temporada. Surf, kite y wind están a la cabeza en las elecciones de los amantes de deportes extremos.
Rosa es, sin duda, uno de los mejores lugares para aprender surf, con alumnos desde 4 años hasta pasados los 60. Cuenta con alquiler de tablas y escuelas. Las clases incluyen todo el equipamiento necesario: plancha, ropa de neoprene, por ejemplo. Se comienza en la arena, donde se enseñan los primeros pasos, la manera de permanecer de pie, la remada. Después se entra en la laguna, donde se adquiere más confianza con la plancha, para luego ir al mar y poner en práctica todo lo que se aprendió.
De julio a noviembre llegan ilustres visitantes, las ballenas francas, en busca de aguas poco profundas y calientes para amamantar a sus crías. Permanecen muy cerca de la playa, por lo que es fácil verlas. Hay excursiones en barcos construidos especialmente para la observación de ballenas.
Vacaciones 08 / Sol y mar
En el sur del país, el estado de Santa Catarina, además del clásico Florianópolis, ofrece una gran diversidad de playas y atractivos en otros balnearios: Camboriú, Praia do Rosa, Bombinhas y Santo Amaro da Imperatriz
"Los precios de hotelería y otros rubros se mantendrán iguales a los del año último", comenta el presidente del organismo oficial de Turismo de Santa Catarina, Valdir Rubens Walendowsky, aunque la canasta familiar brasileña subió varias veces en 2007.
Por un dólar se obtiene 1,75 real, una gran diferencia entre la relación del peso argentino con la moneda norteamericana, lo que hace que la vida sea casi un 50 por ciento más cara que en la Argentina.
Los precios de los alojamientos varían no sólo según la categoría, sino también entre una playa y otra. Como ejemplo, un departamento para cuatro personas en la coqueta Jureré, a dos cuadras del mar y totalmente equipado, costará unos 220 reales por día, mientras que en Canasvieiras o en Ingleses se conseguirán por 180 o 200.
Considerando que la mayoría de los argentinos llegan a Santa Catarina en auto, la nafta es otro rubro clave. El litro de gasolina, en promedio, cuesta 2,5 reales, aunque en algunas estaciones llega a 2,7 y en otras existen promociones de 2,4.
Este año, los dueños de bares y restaurantes consiguieron autorización para cerrar sus locales más tarde durante la temporada, y así prolongar la vida nocturna hasta bien entrada la madrugada.

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