domingo, 2 de diciembre de 2007

Desconocen que con una felatio pueden contagiarse sífilis, HPV y hasta sida, si hay lesiones en la boca.

La fiesta explotaba. La música del quincho llegaba afuera e invitaba a entrar, pero el chico de la puerta tenía orden de no dejar pasar a nadie más. Un grupito de amigas, que no superaban los 16 años, se impacientaba en la cola. De pronto, una de ellas se aproximó y le dijo algo al oído. Lo convenció: todas adentro. Un rato después, y con unas cervezas encima, esa misma adolescente se arrodillaba y le practicaba sexo oral al de la puerta, en un rincón no demasiado apartado. Deuda saldada. Ocurrió hace un par de meses, en una fiesta de menores de 17 años de un club de rugby de San Isidro.

La anécdota, lejos de ser un sorpresivo caso aislado, puede servir para pintar un comportamiento que se repite en boliches, reuniones y escuelas: una abierta y desparpajada desinhibición sexual, que derriba antiguos pudores y tabúes, es la marca de la adolescencia de estos tiempos. Pero donde esta deshinibición encuentra su mejor vidriera e incentivo es en la tecnología fácil y rápida que ofrece Internet -en la que los chicos tienen más competencia que los grandes-, con su explosión de fotologs, foros y chats que se vuelven adictivos para los más jóvenes.

La adolescencia es una etapa en la que los chicos comienzan a construir su identidad y a demarcar su propio espacio, lejos del mundo de los adultos. Para los médicos especializados, corresponde a la totalidad de la segunda década de la vida. El término teenager , en cambio, hace un recorte que va de los 13 a los 19 años de edad. En este proceso de descubrimiento de sí mismos, de la sexualidad y del mundo que los rodea, se juega un sistema de valores construido en base a cuatro actores: la familia, los medios de comunicación, el grupo de amigos y la escuela. El orden de preeminencia de uno u otro varía según los casos, pero lo que es seguro es que hubo un cambio radical respecto de la época en que los mandatos familiares representaban influencias determinantes.

Basta sentarse un rato con cualquier adolescente para escuchar historias que pueden erizar la piel de un adulto: sesiones de sexo oral en público, besos entre chicas, niñas que exhiben su incipiente cuerpo de mujer -en ropa interior o desnudas- en Internet...
Sociedad
El destape sin pudor alguno es hoy una de las características del modo desprejuiciado en que chicos y chicas, en muchos casos en edad escolar, se relacionan entre sí
LANACION.com | Enfoques | Domingo 2 de diciembre de 2007

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